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Hace ya un par de semanas atras decidimos hacernos una escapada a Acapulco, las famosas playas que hacian furor en los 80 o por ahi, en las que residia la famosa tia del Superagente 86.
La escapada fue totalmente aventurera, semi-improvisada, alquilamos una camioneta pequeña y un viernes a la noche partimos con los bolsos y muchas ganas de dpasarla bien y descansar.
La distancia entre donde estamos y la playa de Acapulco es mas o menos de cuatro o cinco horas, con muchos peajes de por medio (como ir a Mar del Plata) y un camino lleno de curvas peligrosas, pero que increiblemente y por suerte, estaba perfectamente señalizado.
Cabe destacar que entre lo improvisado de la salida, falto averiguar como salir del DF y agarrar la ruta hasta alla. Siendo el DF inmenso y lleno de calles y callecitas, nuestro viaje duro casi seis horas, una y media de las cuales fue nada mas que tratar de salir de la ciudad; dando vueltas y vueltas para un lado y para el otro y preguntando a paisanos locales que nos mandaban cada uno en una direccion diferente. Finalmente, entre las indicaciones de los paisanos, los carteles y un indescifrable mapa adquirido en una estacion de servicio, logramos dar con la ruta y emprendimos viaje.
Asi nos recibio Acapulco: despues de un viaje a toda marcha escuchando todos los exitos habidos y por haber de la decada del 80, llegamos a la ciudad, encontramos la avenida donde estaba el hotel donde habiamos reservado, y al tomar una curva para retomar hacia el hotel... nos detiene una patrulla, que aduciendo que no se podia doblar ahi, sutilmente nos solicito su correspondiente coima.
Entiendase que estando nosotros de turistas, con un auto alquilado y a 5 horas de cualquier conocido de aqui de Mexico, unono se va a poner a discutir, asi que abonamos el importe correspondiente y seguimos camino.
Llegados al hotel, nos enteramos que las habitaciones que reservamos, estaban mas caras de lo que nos habian dicho, despues de mucho deliberar, y como era tarde, decidimos pasar esa noche ahi y buscar otro al dia siguiente.
Dejamos los bolsos, y salimos a disfrutar la noche, como corresponde... cruzamos, entramos a un bar sobre la playa ($70 mexicanos de entrada), pedimos nuestras bebidas y cuando nos las traen... nos informan que en una hora cierra el local.
Reprimiendo nuestro instinto asesino, tomamos las bebidas y nos fuimos a la playa... hay que pasarla bien como sea, asi que todos a nadar en el mar bajo la luz de la luna! (menos yo, por el problema de los oidos...) Habiamos dejado las pertenencias agrupadas en la arena, pero como la marea empezo a subir, rapidamente las arrojamos mas arriba y seguimos disfrutando... yo como estaba en la playa cada tanto chequeaba... y no va que en un momento veo algo que me parecio sospechoso y me acerco a las cosas. Chequeo, estan las camars de fotos, las carteras, las billeteras, con la plata adentro... hummm... no paso nada.
Hora de irse y todos recogen sus pertenencias... faltan unos anteojos. Despues de una busqueda infruuctuosa, se acerca un pasisano a preguntar que pasaba, y tras comentarle dice "Bueno, yo soy de aca de la playa, me fijo y veo si los encuentro." Ok, pasamos mas tarde...
Vuelta al hotel, (recomendado por nuestro jefe del estudio), pasamos al baño y... horror! el inodoro empieza a perder un charco de agua que cubre medio piso de la habitacion.
Bajamos a reclamar, y salimos a comer algo, con la promesa de que al volver va a estar arreglado y limpio. Al volver, por supuesto, nos dan la llave, nos dicen que esta arreglado y cuando abrimos la puerta... el charco seguia ahi, como si nada.
Indignacion total, reclamo, y cargamos las cosas en la camioneta y nos fuimos a otro hotel.
De regreso a la playa, se acerca el paisano alegando que habia encontrado los anteojos, y los muestra. Eran los anteojos de la chica, asi que... humm... supongo que espera una propina... y ahi van $50... que el tipo rechaza indignado!!! Segun el estuvo como dos horas buceando y que por esa plata no vale la pena y que se yo... y que minimo $100. Indignacion general, bardo (porque a esta altura ya era obvio que los habia afanado, no?) y como las opciones eran agarrarlo a piñas o dejarlo ir con los anteojos -que la chica lamentablemente necesitaba imperiosamente- lo dejamos ir, y atras fue uno de los pibes, mas diplomatico a negociar. Finalemente, por $70, los recuperamos.
Se imaginan que todo esto fueron las primeras 24 horas, ni bien llegados, asi que estabamos todos de mal humor, a las puteadas, y odiando Acapulco y zonas aledañas. Es una lastima que una zona que vive evidentemente del turismo este plagada de todo este tipo de negatividad, que hacen que uno no tenga para nada ganas de volver, sobre todo porque es realmente un lugar paradisiaco.
No desesperen... las cosas mejoraron y mucho por suerte despues de todo ese torrente de mala onda.
Como decia, el lugar es hermoso. La playa donde estuvimos era como una entradita curva con dos grandes rocas en medio. El agua es increiblemente clara, celeste, verdecita, en la parte mas baja te ves los pies, y algun que otro pescado paseando entre ellos.
La ruta panoramica, va subiendo un cerro y se puede ver toda la ciudad y la playa en una magnifica postal.
Y comimos unos pescados y mariscos realmente deliciosos!
Y si no fuera porque el ultimo dia, fuimos a comprar unos dvd y otra vez un patrullero nos detuvo (por pasar una luz roja que NO estaba en rojo) y nos cobro $200 de coima. Hubiera cerrado el viaje de manera impecable.
pero en resumen, el viaje fue increible, hermoso, y valio la pena. Descansamos, nos relajamos, vimos amanecer y atardecer en la playa. Vimos la ciudad iluminada en la noche, y sus reflejos en el mar, fuimos nuevamente la sensacion de un boliche local y volvimos todo enteritos, sanos y salvos; cansados pero muy, muy felices!
Y tenemos planeado volver...
viernes, 11 de diciembre de 2009
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